El aeródromo cierra 2025 con casi 9,7 millones de pasajeros y se prepara para gestionar una demanda que sigue al alza sin comprometer la calidad del servicio
El aeropuerto de Sevilla ha cerrado 2025 firmando el mejor ejercicio de su historia y quedándose a un paso del objetivo marcado tras su última gran ampliación. Con 9.686.487 pasajeros contabilizados, la infraestructura se sitúa muy cerca de los 10 millones de viajeros anuales para los que fue dimensionada la terminal inaugurada en 2023, confirmando el fuerte momento que atraviesa el destino Sevilla y su área de influencia.
Desde la dirección del aeropuerto se insiste en que esa cifra no debe interpretarse como un límite infranqueable, sino como una referencia técnica. Tal y como explicó su director, Sergio Millanes, en declaraciones anteriores, superar ese umbral no implicaría un colapso inmediato de las instalaciones. «La clave está en anticiparse y actuar sobre los procesos que puedan convertirse en cuellos de botella», apuntó entonces. Accesos, aparcamientos, mostradores de facturación, filtros de seguridad, puertas de embarque, llegadas o la plataforma son áreas sobre las que se puede intervenir de forma selectiva en función de la evolución de la demanda.
Lo cierto es que el ritmo de crecimiento ha superado las previsiones más optimistas. Aunque se esperaba un avance sostenido, no se contemplaba cerrar 2025 tan cerca de la capacidad estimada. Aun así, la planificación contempla que, antes de alcanzar y rebasar los 10 millones —algo que se proyecta para los próximos años—, habrá margen suficiente para poner en marcha ajustes operativos que garanticen tanto la seguridad como la experiencia del pasajero.
Tres años consecutivos de récord
Las cifras confirman una tendencia sólida. Los últimos tres ejercicios han sido los mejores de la historia del aeropuerto sevillano, según los datos oficiales de Aena. El contraste con la situación de hace poco más de una década es notable: en 2011 apenas se superaban los 4,9 millones de viajeros, mientras que antes de la pandemia el tráfico ya había escalado hasta los 7,5 millones en 2019.
El impacto del covid supuso un frenazo abrupto, con mínimos históricos en 2020 y 2021, pero la recuperación fue rápida. En 2022 el aeropuerto volvió a rozar los niveles prepandemia y, desde entonces, el crecimiento se ha acelerado: más de ocho millones de pasajeros en 2023, más de nueve millones en 2024 y el salto definitivo en 2025.
El empuje del mercado internacional
Detrás de este avance destaca, sobre todo, el peso creciente del tráfico internacional. Si en 2014 los vuelos con origen o destino fuera de España representaban algo más del 41 por ciento del total, en 2025 ya suponen cerca del 54 por ciento. Es un cambio estructural que refleja tanto el atractivo de Sevilla como destino urbano y cultural como el trabajo coordinado entre Aena y las instituciones locales para captar nuevas rutas.
Esa estrategia se apoya en estudios de viabilidad específicos para aerolíneas, una intensa agenda de contactos en ferias sectoriales —con hitos como las decenas de reuniones mantenidas en Routes Europa celebrada en Sevilla en 2025—, incentivos tarifarios y una inversión constante en la mejora de la infraestructura. Todo ello busca facilitar operaciones más eficientes y escalas más competitivas.
En paralelo, el tráfico nacional muestra signos de moderación tras haber sido clave en la recuperación pospandemia, una evolución que no es exclusiva de Sevilla y que se repite en buena parte de la red de aeropuertos de Aena.
Para el ecosistema inversor, estos datos refuerzan el papel del aeropuerto de Sevilla como activo estratégico: una infraestructura en expansión, con demanda creciente y capacidad de adaptación, que actúa como palanca para el turismo, los servicios y la atracción de nuevas oportunidades económicas en el sur de España.
Foto: Kaotaru (Unsplash)