Uno de los inmuebles más reconocibles del entorno monumental de Sevilla avanza hacia una nueva etapa. El edificio que durante décadas acogió al histórico restaurante Oriza se encamina hacia una transformación integral para albergar apartamentos turísticos, después de que la Gerencia de Urbanismo y Medio Ambiente del Ayuntamiento haya dado luz verde, en una primera fase, a la calificación ambiental del proyecto.
La actuación afectará al inmueble situado en el número 41 de la calle San Fernando, una ubicación especialmente estratégica dentro del tejido urbano de la capital por su proximidad al centro histórico y a algunos de los principales espacios patrimoniales y culturales de la ciudad.
Construido en 1926 y representativo de la arquitectura regionalista sevillana, el edificio ocupa una parcela cercana a los 500 metros cuadrados y suma una superficie edificada de más de 1.100 metros cuadrados. Su posición urbana lo convierte en una de las piezas más singulares del entorno: se sitúa junto al Paseo Catalina de Ribera y los Jardines de Murillo, con la muralla del Real Alcázar como telón de fondo.
Además, se encuentra frente a la antigua Fábrica de Tabacos —actual sede de la Universidad de Sevilla— y junto a la capilla universitaria vinculada a la Hermandad de los Estudiantes, en uno de los principales accesos peatonales hacia el corazón monumental de la ciudad.
De referente gastronómico a nuevo uso turístico
Mucho antes de esta nueva etapa, el edificio alcanzó notoriedad por albergar uno de los establecimientos más reconocidos de la restauración sevillana.
Durante años fue la sede del restaurante Oriza, un espacio que logró consolidarse como referencia gastronómica local y que alcanzó un hito histórico al convertirse en el primer restaurante sevillano en entrar en la Guía Michelin. Al frente del proyecto estuvieron el chef vasco José María Egaña y Mercedes Martínez, figura clave en el desarrollo del establecimiento.
Sin embargo, la evolución del mercado y el impacto acumulado de diferentes ciclos económicos terminaron marcando el recorrido del negocio, que atravesó las consecuencias de la crisis financiera iniciada en 2008 y posteriormente el contexto generado por la pandemia.
En la actualidad, parte del inmueble mantiene actividad comercial en planta baja con la presencia del establecimiento Cappuccino Sevilla, mientras continúa avanzando la tramitación administrativa del nuevo proyecto.
La transformación del centro urbano mantiene el foco en nuevos modelos de alojamiento
La futura adaptación del edificio se suma al proceso de reconversión de inmuebles existentes que viene produciéndose en distintos puntos de Sevilla, especialmente en ubicaciones consolidadas y con elevada demanda turística.
Este tipo de operaciones buscan reactivar activos urbanos mediante nuevos usos compatibles con la actividad económica y el atractivo de determinadas zonas, aprovechando edificaciones históricas ya integradas en el tejido de la ciudad.
Con la obtención de la calificación ambiental, el proyecto da un paso más dentro del recorrido administrativo necesario para materializar la futura transformación del edificio.
Foto: Fan Page Restaurante Oriza (Facebook)