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Miguel Rus: «Veo a una Andalucía mejor preparada que nunca»

El presidente de Grupo Rusvel y de la Confederación de Empresarios de Sevilla, Miguel Rus Palacios, ve una Comunidad Andaluza «menos endeudada que nunca, más profesionalizada que nunca, más exportadora que nunca y una Administración pública más cercana que nunca a los empresarios».

by Quico Pérez-Ventana

Ante los malos augurios, asegura sentirse expectante, conservador, prudente, como es natural en una compañía de tercera generación. Pero al tiempo, desde sus consejos de dirección se empeña en tomar decisiones para aprovechar esta oportunidad. «Quizá tengamos seis meses de recesión, pero luego puede haber tres años de un crecimiento importante si hacemos los deberes», dice. Miguel Rus Palacios (Sevilla, 1965), empresario del sector de la construcción, presidente de Grupo Rusvel y de la Confederación de Empresarios de Sevilla –desde 2012–, dirige el grupo global empresarial de origen familiar más antiguo y diversificado de Andalucía. Desde la tradicional obra pública y promoción de viviendas hasta la gestión de residencias, las energías renovables o la obra hidráulica.

 

 

– Tras cien años de historia y tres generaciones familiares, Grupo Rusvel es hoy uno de los grupos de construcción y servicios más destacados de Andalucía y de España. ¿Cómo han llegado hasta aquí?
– En nuestra compañía se unen cuatro factores muy importantes. En primer lugar, somos un grupo centenario, lo que ofrece una imagen de seriedad, profesionalidad, solvencia técnica y económica. En segundo lugar, tenemos una constructora especializada en edificación, que puede garantizar unos costes de construcción y unos plazos de ejecución reales, incluso optimizar el proyecto. En tercer lugar, contamos con un equipo de gestión muy experimentado en promoción inmobiliaria. Y no solo en vivienda libre, sino en vivienda protegida, que es la más complicada de gestionar. Y por último, una oficina técnica muy fuerte. Esto es un diferencial, no es habitual en las constructoras de hoy en día. Nosotros no vamos a cualquier obra, no vamos a subastas. Quien solo valora el precio no nos interesa. Para nosotros es más importante el socio que el negocio. Eso nos hace ser un grupo muy bien situado para poder llegar a alianzas con fondos de inversión para el desarrollo de viviendas asequibles, protegidas y en alquiler. En ese último sector vemos una oportunidad de mercado. Es verdad que la rentabilidad es menor, pero el producto es más seguro.

– ¿Orgulloso del camino recorrido?
– Muy orgulloso. Actualmente la que está al frente de la empresa es la tercera generación, todos ellos consejeros formados en escuelas de negocio con una formación empresarial global. Ha primado el interés general y la visión que nos transmitieron nuestros mayores. Y una de mis mayores satisfacciones es que todas las decisiones que se llevan al consejo de administración se aprueban por unanimidad. Son pocas las empresas familiares con la rigurosidad de exponer los temas en consejo con los diferentes directores de unidades de negocio. Y con un representante de cada rama familiar. Luego tenemos un consejo familiar, curiosamente cien por cien femenino, que organiza actividades tan bonitas como el viaje a Cazalla con motivo del centenario de la empresa, al que fuimos 139 personas. Allí hicimos nuestra primera obra: los caminos de acceso a las colonias de Gibraleón. En especial, me siento muy orgulloso de las obras que hizo mi abuelo Salvador Rus, porque no es lo mismo construir con los medios que él construía que con los medios actuales. También me siento orgulloso del hecho de invertir en la familia, que es un gasto deducible, una doble satisfacción. Yo personalmente soy el mayor de catorce hermanos. En nuestra rama ya hay 42 nietos y dos biznietos.

– Su abuelo, Salvador Rus López, fundador de la empresa en 1921, tuvo una visión de futuro. Supo generar riqueza y crear trabajo a su alrededor. ¿Qué aprendió de él?
– Yo tengo clarísimo que hoy soy lo que soy y estoy donde estoy gracias a mi abuelo y a mi padre. Tuve la suerte de compartir muchos años con mi abuelo Salvador. Le caí en gracia. Cuando los demás iban a la playa en verano, yo me quedaba aquí trabajando y comía en casa de mi abuelo. Al empezar a trabajar, tuve que pasar a mano cinco años de facturas a los libros de IVA. Yo estudié Empresariales, mis conocimientos iban más por el tema financiero. Veía que a la compañía le costaba mucho llegar a fin de mes, la función de pagos de nóminas y seguros sociales. Mi tío Salvador se dedicaba a la gestión de obra pública y relaciones institucionales. Mi padre era más de operaciones, carreteras, canteras, asfaltos. Yo me quedaba con mi abuelo, le pasaba las carpetas de firmas. Un día llevábamos dos carpetones, más de cien firmas, y me dijo: «Miguelito, ya hemos firmado bastante por hoy». «Abuelo, es que hacen falta», le contesté. «Miguelito, ¡que luego hay que pagarlo!». Otro día le recriminé que pagábamos mucho dinero en números rojos y luego se iba mucho en intereses. Entonces él se echó para atrás, le dio una calaíta al puro y me dijo: «Miguelito, los números rojos no se los dejan a cualquiera». Mi abuelo tenía 82 años y seguía de alta en la Seguridad Social. Nadie se atrevía a decirle que se jubilara. En una ocasión le dije: «Abuelo, creo que te deberías dar de baja, aunque luego sigas siendo el presidente y el que manda». Entonces él me miró de arriba abajo. Por supuesto, no hizo lo que le aconsejé. Y los demás dijeron que ese era mi último día en la compañía, ja, ja. Últimamente me han comentado aquella anécdota al cumplirse el centenario de la empresa. Pero todas las personas que le trataron me dicen siempre que le recuerdan como un señor, un caballero.

 

«Desde el mundo empresarial debemos ser más responsables y transmitir más confianza, seguridad, estabilidad y optimismo, justo como está haciendo la Junta de Andalucía. Yo creo que el Gobierno Andaluz está apoyando a las empresas, está en un proceso de colaboración empresarial, simplificación y agilización que nunca hemos tenido»

 

– Cuéntenos los proyectos de crecimiento en los que se encuentra su grupo empresarial, en Andalucía en particular.
– Como siempre, Heliopol –nuestra filial especializada en construcción y obra pública y privada– sigue siendo nuestra columna vertebral, aunque es verdad que año a año va representando un menor porcentaje en el volumen de facturación de la compañía debido al crecimiento de las nuevas unidades de negocio. Tanto en obra pública como en edificación, Heliopol es una de las empresas líderes de Andalucía en edificación y trabajamos con los principales fondos de inversión: Grupo Lar, Kronos, Aedas Home, Aelca, Vía Célere… Llevamos dos, tres e incluso cuatro proyectos con cada uno de ellos. Incluso somos recomendados por algunas entidades financieras como empresa de confianza. Nos centramos en la industrialización de los procesos de construcción y estamos en una fase de mejora continua de digitalización, preparados en todo momento para lo que los fondos de inversión nos vayan a pedir. Luego está el área inmobiliaria: siempre tenemos dos o tres proyectos en cartera. Es la solvencia que da una compañía con cien años. Hace poco nos dieron un premio nacional –Asprima Sima 2022–, por mejorar la imagen del sector inmobiliario. El presidente me reconoció que había estado buscando y no había otras constructoras con cien años de historia. También tenemos otra unidad que hemos desarrollado estos últimos años bajo el paraguas de Heliopol, que ahora se va a constituir ya en una unidad independiente, que se dedica a la conservación y mantenimiento integral. Esta unidad nos aporta mucho valor añadido a la hora de licitación y ejecución de las obras. Y el año pasado adquirimos un centro geriátrico en Huelva y estamos estudiando otros paquetes de varias residencias para introducirnos de lleno en este sector de atención y cuidado a nuestros mayores.

– Rusvel apuesta también por las obras medioambientales. ¿Es otra de sus líneas preferentes?
– Hoy ya no puedes ser una constructora generalista. Como decía mi abuelo, zapatero a tus zapatos. Haz lo que sepas hacer mejor que los demás. Nosotros decidimos especializarnos en agua, medio ambiente y residuos. Esa es la unidad de negocio Marea, que está en todo el ámbito nacional. con una dilatada experiencia en el ciclo integral del agua y en otros campos como la industria, la agricultura, el sector alimentario o la minería.

– Por su experiencia empresarial captando fondos de inversión nacionales e internacionales para grandes proyectos, ¿es más fácil seducirlos desde Andalucía? ¿Confían en mayor grado en las empresas del sur?
– La verdad es que sí. Yo creo que en estos últimos años ha habido un incremento del interés de los fondos de inversión en este territorio. También lo hemos visto a través de la Unidad Aceleradora de Proyectos de la Junta de Andalucía. Andalucía se ha convertido en un sitio de referencia.

 

«La realidad es que el cuarto trimestre de 2022 va a tener un crecimiento negativo, el primer trimestre de 2023 también. Con ello, entraríamos en un periodo de recesión. Pero la expectativa es que en mayo o junio empecemos de nuevo en un porcentaje de crecimiento positivo»

 

– ¿A grandes crisis grandes oportunidades?
– En los comités ejecutivos de la CES y la Cámara siempre hablamos de que la situación que viene por delante es compleja. Tantas malas noticias asustan a la ciudadanía. Por los datos que tenemos, la realidad es que el cuarto trimestre de 2022 va a tener un crecimiento negativo, el primer trimestre de 2023 también. Con ello, entraríamos en un periodo de recesión. Pero la expectativa es que en mayo o junio empecemos de nuevo en un porcentaje de crecimiento positivo. A mí me gusta poner estos datos en contexto. Los datos son malos. La situación de la Covid no está aún recuperada, tardaremos años. Todo esto está generando un panorama macroeconómico complicado. Pero yo me voy a la realidad de nuestra tierra. Yo veo una Andalucía mejor preparada que nunca, menos endeudada que nunca, más profesionalizada que nunca, más exportadora que nunca, una Administración pública más cercana que nunca a los empresarios. Así que aunque los datos macro sean malos, nuestra tierra es micro, y depende de cada empresario y de cada empresa tomar las decisiones acordes y a tiempo. Más me preocupa la sequía que todos esos datos. La economía de nuestra región está muy basada en la industria agroalimentaria y el turismo. El turismo está prácticamente recuperado. Respecto a la industria agroalimentaria, los datos de exportación son los que están haciendo crecer a Andalucía. La sequía va a influir de forma negativa, pero esperemos que sea un tema circunstancial. Además, puedo decir que Andalucía tiene más pantanos que toda España. Yo he estado recorriendo el norte de España para ver nuestras obras y me da pánico ver pantanos que parecen cráteres lunares de kilómetros y kilómetros en embalses prácticamente secos.

 

Miguel Rus Palacios (derecha), durante su entrevista en la sede de Grupo Rusvel con el equipo editorial de Area Investment: Ángel Lahera y Quico Pérez-Ventana. Foto: José Montero

 


EN CORTO [con acento andaluz]

    • Un pensamiento sobre Andalucía. En los próximos años vamos a ser referencia de España y de buena parte de Europa.
    • Un motivo para creer. En Andalucía lo tenemos todo. Si Andalucía es uno de los mejores sitios para vivir, también lo tiene que ser para trabajar y para invertir.
    • Un sector para invertir. Yo los tengo claros. Admitimos y estamos buscando socios.
    • Un momento para un gran proyecto. El gran proyecto es Andalucía. Hay que jugar la Champions.
    • Un lugar para buscar la inspiración. Donde me vienen mejores ideas es conociendo nuestra tierra, disfrutando de su patrimonio. Mi espacio ideal es perderme por el centro de Sevilla y en verano pasear por las playas de la Costa del Sol y hacer deporte.
    • Un enemigo para crecer. La falta de unidad.
    • Un aliado para volar. Seguir generando las expectativas y confianzas para seguir atrayendo a inversores que nos permitan pegar ese salto de calidad y competitividad que necesita nuestra tierra.
    • Una esperanza para el futuro. Superar el 20 por ciento del PIB en industrialización.

 

– ¿Cómo debemos combatir desde el sector empresarial, desde los medios de comunicacion, ese clima de pesimismo?
– Desde el mundo empresarial debemos ser más responsables y transmitir más confianza, seguridad, estabilidad y optimismo, justo como está haciendo la Junta de Andalucía. Yo creo que el Gobierno Andaluz está apoyando a las empresas, está en un proceso de colaboración empresarial, simplificación y agilización que nunca hemos tenido. En los diferentes comités sectoriales o empresariales en los que estoy, yo siempre transmito que estamos ante una oportunidad única. Nunca hemos tenido una Administración pública tan abierta a escuchar a los empresarios, y es el momento para que los empresarios invirtamos dinero en recursos técnicos, jurídicos, urbanísticos y medioambientales para exponer con casos reales cómo mejorar. Nosotros, por ejemplo, tenemos unos proyectos medioambientales estratégicos que se deberían haber empezado a aplicar en 2020 de normativa europea y que no se están aplicando aún. Y es que para tramitar un proyecto que es obligatorio para el cumplimiento medioambiental tardas dos años en tener la autorización, cuando deberías tenerlo en tres meses. Porque es prioritario, porque si no lo haces estás incumpliendo y estás contaminando. A veces los empresarios decimos: no, es que los políticos… Nuestra obligación es hacer propuestas, no solo que salgan borradores de leyes y hacer modificaciones. Debemos tener iniciativa en esas leyes, ayudar a las administraciones a agilizar esos plazos. Así lo hacemos desde las diferentes asociaciones.

– De sus palabras entendemos que usted es optimista.
– En líneas generales, me siento expectante, conservador, prudente, como es natural en una compañía de tercera generación. Pero por otro lado estamos tomando decisiones para aprovechar esta oportunidad. Quizá tengamos seis meses de recesión, pero luego puede haber tres años de un crecimiento importante si hacemos los deberes.

 

«Yo veo una Andalucía mejor preparada que nunca, menos endeudada que nunca, más profesionalizada que nunca, más exportadora que nunca, más cercana a la Administración pública. Así que aunque los datos macro sean malos, nuestra tierra es micro, y depende de cada empresario y de cada empresa tomar las decisiones acordes y a tiempo»

 

– ¿Hasta qué punto afecta a la economía andaluza, a su sector en particular, la guerra en el este de Europa?
– La guerra se ha convertido en la justificación de todos. No lo es, aunque sin duda está influyendo negativamente. Esto ha llevado a una mala gestión energética de nuestro país, lo que es fundamental si queremos tener más industria. Si queremos ser más competitivos, necesitamos unos precios competitivos de la energía. Toda esta situación de la Covid, la guerra de Ucrania, la subida de los costes energéticos y materias primas va a cambiar la forma de construir. Cada día tendremos que buscar materiales nuevos, con costes más razonables que los actuales, porque las familias no van a subir en su poder adquisitivo y los precios de las viviendas no pueden dispararse. Van a cambiar las formas, algunos materiales, los plazos de construcción. Es necesario para que la vivienda pueda seguir siendo asequible para tres cuartas partes de la sociedad. Porque es que si todo sube solo puedes intentar comprar más barato el suelo, y no siempre hay suelo disponible en esos precios.

– ¿Hemos conseguido disipar la sospechosa fama del sector de la construcción, mal llamado sector del ladrillo?
– Yo pienso que sí. Se ha profesionalizado mucho. Las exigencias de solvencia son mayores. Todas las crisis tienen su motivación, su parte buena, en este caso el saneamiento del sector. Aunque siempre mueren algunos que no deben. También ha cambiado mucho el sistema financiero. La profesionalización de toda la cadena que debe realizar un proyecto ha mejorado bastante la imagen del sector.

– ¿Qué le falta a Andalucía para tomar velocidad de crucero, para subir unos escalones más?
– Uno de los principales problemas de Andalucía es el tamaño de nuestras empresas. Esto lo dice mucho el presidente de la CEA, Javier González de Lara: necesitamos más empresas y empresas más grandes. En Andalucía, como decía recientemente el secretario general de Cepyme, el 99,4 por ciento de las empresas son pymes, y solo hay 5 820 grandes empresas en España. Estos datos hay que tenerlos en cuenta. Yo esta mañana estaba con el exvicepresidente Juan Marín y hablaba de ello. Estoy de acuerdo, pero ¿qué beneficios obtenemos por ser más grandes? ¿Alguna ventaja fiscal o económica? Pero sí, es cierto que necesitamos empresas más grandes, eso es clave. Se está haciendo mucho en el sector agrícola. Un modelo de éxito es el aceite: buscar lo que nos une, estructuras de creación de valor completo. Y se está haciendo con el tomate en Lebrija. Eso es lo que debemos conseguir con todos nuestros productos. Cómo conseguir mayor tamaño, mayor volumen, mayor músculo de nuestro ámbito empresarial es clave, y para eso hay que buscar algunas medidas que lo fomenten, como la nueva Agencia Trade.

 

«Estamos tomando decisiones para aprovechar esta oportunidad. Quizá tengamos seis meses de recesión, pero luego puede haber tres años de un crecimiento importante si hacemos los deberes»

 

– ¿Qué aconsejaría a los gobiernos salidos de las urnas?
– Tener proyectos actualizados. De los temas clave que están pasando en Andalucía hay que tener proyectos. Yo le diría a los dos grandes partidos: ¿cuáles son tus prioridades?, ¿cuáles son las tuyas? Y que estén hechos los proyectos de los dos programas. Y luego el que gobierne, que marque las actuaciones. Si hubiera estado hecho y aprobado el proyecto de la línea 3 del metro de Sevilla, habría obtenido la financiación de los fondos Next Generation. ¿Por qué no ha entrado? Porque toda la tramitación no nos da para 2026, fecha en la que culminan los fondos. Si de pronto se considerara prioritario por temas de sostenibilidad y movilidad urbana, el paso del río en la SE40 no habría entrado en esos fondos por no tener el proyecto terminado. De las infraestructuras estratégicas, debemos tener los proyectos hechos y actualizados, y luego la Administración y los empresarios buscar la financiación. Nunca hemos tenido una financiación tan barata como ahora. Me preocupa también esa forma de asustar a las familias. Es que ha subido el tipo de interés, es que lo que vamos a pagar por la hipoteca… No sé vosotros, pero yo mi primera hipoteca la firmé al 15 por ciento a veinte años, y la pagaba todos los meses. Y no pasaba nada. Lo que no es normal es que las hipotecas estén al uno o al cero por ciento, o en negativo. No debe asustarnos si están al dos, tres o cuatro por ciento. Un producto que puedes renovar, ampliar el plazo, disminuir la cuota… No hay producto con mayor flexibilidad. Entonces, hace falta más responsabilidad por parte de los medios de comunicación y que asumamos que hay que meter el hombro. Como decía mi abuelo, constancia más esfuerzo más trabajo diario igual a éxito.

 – ¿Y qué aspecto de Andalucía necesita un zamarreo?
– Tener claras nuestras potencialidades, nuestras fortalezas. Conocer nuestras prioridades competitivas y estratégicas. Ir juntos. No dividirnos en estériles guerras localistas o partidistas. Tener claros nuestros pilares básicos: responsabilidad, sentido de estado, interés general y bien común.

 

Miguel Rus Palacios, presidente de Grupo Rusvel.

 

 

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